Consulta Popular en Venezuela: Voz en el Naufragio

20 junio 2021
Publicado por: Angel Perdomo

En filosofía y, por consiguiente, en filosofía política, no hay concepto más insoportable y, por lo tanto, incómodo, que la realidad. Asociada a los criterios de verdad, la realidad se convierte en navaja de doble filo, para todo aquel que la esgrima. La Consulta Popular, celebrada recientemente en Venezuela, se planteó como una voz que dé razón de la realidad. Una que es inocultable, pero que ante la narrativa oficial permanece silente, desolada con profunda tristeza. Una que, sin voz en el naufragio del país, se proyecta como la más cruel de las realidades aceptables: es un naufragio individual y colectivo. Es un dolor que arropa.

Pero, 6.466.791 voces tronaron en el orbe y como potente trueno, conmovieron a la realidad de un país que no había sentido tal fuerza en todo el 2020. Según el Comité Organizador de la Consulta Popular, con el 87,44%, ese número es el total de las voces que ayer se unieron a un coro de venezolanos, quienes con esfuerzo y organización llevaron adelante la Consulta Popular. Pues, debe destacarse, más importante que los aspectos técnicos de la consulta, es la gallardía de una ciudadanía que ante el miedo y la represión, supo plantarse firme.

 

Juan Guaidó, en conferencia de prensa, Diciembre 2020. / Foto: Reuters - Manaure Quintero.

Juan Guaidó, en conferencia de prensa, Diciembre 2020. / Foto: Reuters – Manaure Quintero.

 

 

La realidad como objeto sentiente.

Claro que la polémica no se hizo esperar, en el país de las intrigas y los melodramas, hubo voces que rechazan la veracidad del resultado. Algunas voces, desde el conocimiento técnico, cuestionan la posibilidad de una participación tan elevada; que requiere auditoría para ser comprobada. Otro grupo, amparados por su postura, niegan el éxito en la convocatoria, arguyendo una abstención tan importante como la del 06 de diciembre en el fraude de Maduro

Una vez más, tiene el venezolano ante sí, la realidad impuesta como argumento de los bandos y no como escenario para él mismo. ¿Se requieren interlocutores para el sentir humano? Pregunta honesta, cuya respuesta se escapa del sentir y conecta a la realidad. 

Religación, llamaba el filósofo español Xavier Zubirí, al nexo irreprochable que existe entre el sentimiento, personal y colectivo, con la realidad. Hay una realidad radical que puede, en su esencia misma, no ser aprehensible ante los múltiples crisoles bajo los que se analiza. Pero, como afirma Zubirí, la única manera de acercarse al conocimiento de lo real, de lo radicalmente real, es interpretando lo sentido, en función de tres momentos especiales. Estos son afección, alteridad e imposición. A este principio, el autor le entrega el nombre de Noología. Pues bien, brindemos un acercamiento a la realidad del país desde este principio.

 

La movilización de la oposición el sábado 12 de Diciembre 2020 fue destacada por los medios nacionales e internacionales. - Foto: AFP.

La movilización de la oposición el sábado 12 de Diciembre 2020 fue destacada por los medios nacionales e internacionales. – Foto: AFP.

 

 

Noología: La realidad como experiencia sensible.

Ante el reto técnico que atraviesa la Consulta Popular para auditar y verificar el resultado final, a fin de satisfacer las dudas planteadas, le corresponde al país, una vez más, conectarse con la experiencia vivida. 

¿Qué se extrae de la participación popular, iniciada el 7D y culminada ayer, 12D?. La constante, durante 11 meses, es que el ciudadano, por insatisfacción, se refugió en su necesidad y privatizó el campo de lo público. Sin relación política entre ciudadanos, el campo está dado para la consolidación del régimen autoritario. No es fácil estimular un terreno marcado por los errores y los arrebatos; Venezuela, en su afección, ha sufrido los retos de anhelar una transición, sin el consenso para procurarla. 

No hay forma de ignorar el sentir colectivo. La apatía tomó protagonismo y la inacción se hizo comodidad ambivalente. Sin liderazgos cónsonos, sin ciudadanos movilizados, sin partidos sólidos, la realidad se perfila como lápida para un anhelo. Es momento, entonces, de organizar una fuerza, lo suficientemente importante, para quebrar la afección y recuperar movilidad. Se requiere de la alteridad para estimular nuevas fuerzas que recuperen, progresivamente, su esperanza y compromiso con las alternativas. La Consulta Popular debía ser justamente eso: el evento disruptivo. Y lo logró.

 

Una ciudadana participando en la Consulta Popular - Foto: EFE / R. Peña.

Una ciudadana participando en la Consulta Popular – Foto: EFE / R. Peña.

 

 

Alteridad como antecedente

Es perfectamente normal, que tras un evento de características tan específicas, se genere una ola de controversias y posturas distintas. No obstante, para todo aquel que desee utilizar su inteligencia sentiente, lo sucedido ayer en el país fue claro: hubo movilización. La precisión técnica es importante, pero no es meollo

La cantidad total, medida con rigor cuantitativo, es inútil. Útil, muy útil, es la efervescencia ocasionada, de forma organizada y en simultáneo, por una gran cantidad de venezolanos que renovaron su poder, personalísimo, al reencontrarse con su músculo social. El cambio político es lejano, cuando las alternativas se alejan de la participación ciudadana, que unida con otros factores políticos, reúne la fuerza para imponerlos. He allí la noergía de Zubirí, también llamada imposición.

Sobre Axiología y Política: la trampa del discurso propio

La realidad radical, aquella que verdaderamente existe, tiene en su esencia, el peso para imponerse. Puede postergarse, negarse, enfrentarse, pero lo real siempre será potente y hallará la manera para realizarse. Surgido tras la alteridad, la realidad sentida por todos, guarda la posibilidad de seguir reuniendo los esfuerzos para labrar las estrategias que permitan un 2021 soñado. La materialización del sueño, del anhelo, es la imposición de la realidad más pura. Y la fuerza, el tesón, que hará la realidad sentiente como realidad evidente, reside en cada esfuerzo que en común-unión, se establece como innegable. 

Por ello, el autoritarismo, político y epistémico, niega la realidad; por ello, en la privación, el autoritario es líder absoluto. La Consulta Popular movilizó un importante sector del país, capaz de concretar los cambios. En el sentimiento, como noción de la realidad, está el ímpetu para evitar el naufragio. Así, el dolor será tan solo el amargo recuerdo del tiempo pasado. El presente, el ahora, es la necesidad de imposición, por vías políticas, de la voluntad que expresa, que siente, que vive.  

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