El redimensionamiento del diálogo social

20 junio 2021
Publicado por: Nicolas Arámbulo

El diálogo social como herramienta ligada a las relaciones laborales, ha sido siempre considerada como indispensable para lograr gobernabilidad y paz laboral. Según la OIT (Organización internacional del trabajo), son las negociaciones y consultas entre representantes de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores, sobre temas de interés común.

Tal como se observa en la definición de la OIT, este proceso de negociación, de intercambio de información se concibe como un mecanismo tripartito. El gobierno puede participar como representación del Estado (tratándose de políticas públicas), y también como mediador en las relaciones entre los trabajadores y las empresas. Se pretende la promoción de consensos, entre los principales actores en el mundo laboral, a fin de solucionar importantes temas y propiciar la paz laboral. 

Sin embargo, como consecuencia de la disrupción tecnológica, la robotización y la inteligencia artificial, el sistema clásico de relaciones laborales está cambiando de manera vertiginosa. Las denominadas TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), y el inmenso impacto que ha generado la pandemia del COVID-19, ha acelerado las transformaciones. 

 

La OIT fue fundada en 1919, es el organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos relativos al trabajo y las relaciones laborales. - Foto: elcarabobeño.com

La OIT fue fundada en 1919, es el organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos relativos al trabajo y las relaciones laborales. – Foto: elcarabobeño.com

 

Nuevas formas de trabajo, nuevo concepto de trabajo

 

El clásico sistema de relaciones laborales se basa en una relación donde deben existir tres elementos esenciales: prestación de un servicio personal, remuneración y subordinación. No obstante, producto de las transformaciones que hemos mencionado, entre otros aspectos han proliferado nuevas formas de trabajo, que parecieran haber llegado para quedarse.

El teletrabajo, crowdfunding, coworking, smart working, la actividad de los freelancers, se pueden contar dentro de las nuevas formas de trabajar y de relacionarse laboralmente. Esto rompe con esa estructura clásica dejando muy entre dicho, entre otras cosas, el elemento considerado inamovible en la relación de trabajo: la subordinación.

Autores como Zygmunt Bauman y Jeremy Rifkin, afirman que avanzamos cada vez más aceleradamente en la desaparición del trabajo tal como lo conocemos. Es evidente que el concepto de trabajo cambió y seguirá cambiando de cara a las nuevas realidades. De tal manera, que seguir planteando el diálogo social en el esquema tripartito tradicional, pudiera restarle efectividad e incluso sentido como herramienta de gobernabilidad. ¿Cómo se generan consensos con la suficiente representatividad si el trabajo subordinado tenderá a ser minoritario?

 

En Julio de 2020 la OIT afirmó que América Latina era la región con más empleos perdidos por cuenta de la pandemia. - Foto: Behrouz MEHRI / AFP.

En Julio de 2020 la OIT afirmó que América Latina era la región con más empleos perdidos por cuenta de la pandemia. – Foto: Behrouz MEHRI / AFP.

 

Nuevas realidades post-pandemia

 

Según la OIT, en 2020 se perdieron 8,8% de las horas de trabajo a nivel mundial con respecto al cuarto trimestre de 2019. Esto equivale a 255 millones de empleos a tiempo completo. Esto significa una importante pérdida de ingresos provenientes del trabajo que se estiman en 3,7 billones de USD, o 4,4% del PIB de 2019.

Todo indica que al final de la pandemia, nos encontraremos con tasas de desempleo similares a las alcanzadas en la crisis del año 2008. Esto se debe, entre otras cosas, al deterioro en sectores económicos de suma importancia en la generación de empleo como el turismo y el comercio.

Por tanto, urgen cambios en los enfoques de las relaciones laborales como de las políticas y estrategias en materia de empleo. Corresponde replantearse los sistemas de protección social basados en el gasto público deficitario, y estudiar la implementación de la flexibilidad y la flexi-seguridad laboral. 

 

Nuevas regulaciones y nuevo diálogo social

 

Existe una necesidad de regulación de estas nuevas realidades y nuevas formas de trabajo que hemos mencionado. Las regulaciones, sin duda, deben considerar que las nuevas realidades marcan una senda que avanza a la dispersión, hacia una atomización de los modelos laborales.

 

La batalla cultural: ¿Qué es? ¿Quiénes la libran?

 

Las regulaciones deben diseñarse tomando en cuenta la opinión y los criterios de los actores que tienen incidencia en las nuevas relaciones laborales. Esto pone en el tapete el problema relativo a la legitimación y la representación de los intereses de las partes en el proceso de negociación. Esto obliga a replantear el concepto de diálogo social, pues este no puede centrarse en los clásicos esquemas de relaciones entre empleadores, sindicatos y gobierno.

El nuevo mundo del trabajo es plural, diversificado y mucho más atomizado y ello requiere concebir nuevos esquemas, objetos y sujetos de negociación. Los trabajadores no dependientes, las organizaciones de desempleados, entre otros nuevos actores seguramente incidirán en los temas objeto de negociación.

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