Elecciones en Estados Unidos: ¿Un desafío para el sistema democrático?

20 junio 2021
Publicado por: Carlos Osorio

En Estados Unidos, las elecciones presidenciales llevadas a cabo el pasado 3 de noviembre no estuvieron exentas de controversias. ¿Controversia o un desafío para el sistema democrático?

Desde la retórica usada por los candidatos, hasta la disputa respecto a la veracidad de los resultados electorales, este proceso electoral ha presentado diversas polémicas. A raíz de lo problemático que ha resultado este evento para la democracia estadounidense, existe el temor de una aparente inestabilidad en su sistema político.

Sin embargo, en la presente reflexión, trataremos de esbozar porque este proceso electoral demuestra la fortaleza del sistema democrático en Estados Unidos. Los discursos polarizantes o  las denuncias de fraude son, para los ciudadanos, evidencias de la debacle de la democracia en el país. En este caso, consideramos que estos hechos resultan, contrario a la creencia popular, muestra de lo estable que son las instituciones democráticas americanas. 

Los principales argumentos respecto al peligro en que se encuentra el sistema democrático son los discursos que buscan exacerbar los antagonismos y la debilidad del sistema electoral. Estos hechos, sin embargo, representan una oportunidad para poner a prueba la estabilidad de las instituciones democráticas de Estados Unidos.

En adelante, vamos a discernir sobre estos elementos para exponer como ellos son muestra de la prevalencia de prácticas y valores democráticos en el país.

 

Donald Trump y Joe Biden en campaña electoral. / Foto: EFE.

Donald Trump y Joe Biden en campaña electoral. / Foto: EFE.

 

Discursos polarizantes: Retórica de los procesos electorales modernos

El antagonismo en tiempos electorales, en procesos anteriores, se limitaba a las diferencias políticas entre los contendientes, sobre todo en democracias consolidadas como la estadounidense.

Sin embargo, en la dicotomía Trump – Biden, se presentaron diversas instancias donde los candidatos se descalificaron con improperios dirigidos a sus cualidades personales. Esta retórica se extendió a los partidarios de cada una de las tendencias, replicando estas actitudes en las manifestaciones públicas de simpatía por los candidatos. Más allá de presentar dos modelos y planes distintos para el futuro del país, los debates presentaron las diferencias personales entre ambos contrincantes. Para muchos, la descalificación y explotación de los antagonismos con el objetivo de conseguir votos es parte de la debacle institucional en Estados Unidos.

Este recurso discursivo en las campañas electorales, destinado a aprovechar las debilidades personales del contrincante, es parte de la comunicación política contemporánea. Este fenómeno, que no es exclusivo de los Estados Unidos, se ha hecho presente en los debates y discursos de campaña de candidatos alrededor del mundo.

Las redes sociales, que han servido para reforzar las creencias e ideas que tienen cada uno de sus usuarios, son el semillero ideal para estos discursos. El muro de contención de estos antagonismos ha de ser las instituciones políticas, que sirvan como espacio para la discusión civilizada de los asuntos públicos.

Estos espacios de toma de decisiones, representados en los poderes públicos, presentan, actualmente, características propias de una división de poderes vigente. Por ello, cualquier antagonismo presente, se traduce, en la democracia americana, en discusiones en pro de la definición de un plan para el destino del país.

 

Votantes en Estados Unidos. / Foto: medios.

Votantes en Estados Unidos. / Foto: medios.

 

Disputa de los resultados electorales: La prueba de fuego

Siendo este punto quizás el de mayor polémica en este proceso electoral, es importante destacar su importancia para la estabilidad democrática estadounidense. Las denuncias de fraude por Trump y las dudas respecto al voto por correo fueron, para algunos, evidencias de la deslegitimación del sistema electoral. Tras diversos procesos judiciales y auditorías ciudadanas respecto al desarrollo de las elecciones, las demandas han sido desestimadas y la imparcialidad del sistema electoral quedó demostrada. 

En este sentido, las demandas y protestas respecto a la veracidad de los resultados han servido para demostrar la fortaleza del sistema electoral americano. La disponibilidad de modalidades de voto adaptadas a los tiempos que corren demuestran, además, la acertada preparación de las instituciones ante eventos sobrevenidos. El voto a distancia y la posibilidad de objetar los votos ante instancias judiciales, denota las características que debe contener cualquier sistema electoral democrático.

Conclusiones

El desarrollo de las elecciones en Estados Unidos, lejos de evidenciar grietas en su sistema democrático, es muestra de lo robusto de sus instituciones. Ante la presencia de discursos polarizantes, se constituyen espacios de discusión pública en pro del debate para encontrar un punto común a favor del país.

¿Están los Estados Unidos de América en peligro?

En el caso del sistema electoral, las instancias para la auditoría del proceso y la imparcialidad de los mismos, permiten confiar en los resultados de futuras elecciones. En síntesis, los desafíos que se presentan a un sistema como el estadounidense, sirven para exhibir las características que deben ser propias de cualquier democrático en el mundo. 

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