Isabel II ya no reinará sobre Barbados ¿Qué hay detrás de esta decisión?

24 octubre 2021
Publicado por: Lenín Navas

Aunque Barbados, una pequeña isla del Caribe, declaró su independencia en 1966, hasta el día de hoy Isabel II sigue siendo su Jefe de Estado. Una situación que no es extraña para las naciones que alguna vez fueron colonias británicas, y hoy forman parte de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth). Gracias a esto, Isabel II no solo es Reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, sino también de otros 16 países.

Sin embargo, pronto Barbados dejará de formar parte de los reinos de Isabel. Ahora que la Primer Ministro de la isla ha anunciado que la jefatura de Estado será asumida por el país en los próximos meses. Una decisión que, aunque tiene precedentes en el propio Caribe, no deja de ser una muestra de los tiempos en que vivimos. Por ello, hoy dedicamos nuestro artículo a explicar qué hay detrás de la decisión de Barbados.

 

Isabel II es Jefe de Estado de 17 países en todo el mundo / Foto: Reuters.

Isabel II es Jefe de Estado de 17 países en todo el mundo / Foto: Reuters.

 

¿Qué es la Commonwealth?

 

La Commonwealth de naciones nace en 1931, como una organización que reúne al Reino Unido con varios países independientes que fueron colonias británicas. En un principio, la creación de la Commonwealth significó la aceptación de la autonomía recién otorgada por el Reino Unido a sus colonias. Las mismas, fueron reconocidas desde entonces como entidades autónomas libremente asociadas, y vinculadas por su lealtad a la corona.

Sin embargo, al finalizar la Segunda Guerra Mundial y dar inicio al desmantelamiento del imperio colonial británico, el carácter de la Commonwealth cambió. Pasando de ser una figura para la asociación entre el Reino Unido, sus colonias y sus ex colonias, para transformarse en una organización de cooperación política y económica.

 

Jefes de Gobierno de la Commonwealth posan con Isabel II durante la cumbre de 2018 / Foto: Yui Mok.

Jefes de Gobierno de la Commonwealth posan con Isabel II durante la cumbre de 2018 / Foto: Yui Mok.

 

Por supuesto, detrás de los objetivos formales de cooperación multinacional, el Reino Unido buscaba crear una fórmula institucional para influir sobre sus ex colonias. Las cuales, aunque no formaban ya parte del imperio colonial inglés, mantenían nexos históricos, económicos y políticos con Londres. Lo que proporcionaba al Reino Unido una ventaja en sus relaciones con los países de la Commonwealth. 

El mejor ejemplo de la relación asimétrica mantenida entre el Reino Unido y sus ex colonias, se encuentra en el reinado de Isabel II. Pues, aunque naciones como Bahamas o Nueva Zelanda son independientes del Reino Unido desde hace décadas, las mismas mantienen a Isabel II como Jefe de Estado. Así, aunque estas naciones mantienen el control absoluto sobre sus gobiernos, reconocen el lazo histórico que las une con el Reino Unido. 

 

El debilitamiento de la Commonwealth

 

La relación entre el Reino Unido y sus ex colonias, aunque se mantiene actualmente, no tiene la misma fuerza que en el pasado. Pues, a medida que el Sistema Internacional ha evolucionado, el Reino Unido ha perdido buena parte del poder político, económico, y cultural del que gozaba a mediados del siglo XX. Lo que ha costado a los británicos buena parte de su capacidad para influir en la política internacional.

Un proceso de debilitamiento que se ha visto reflejado en la Commonwealth de Naciones. Una organización que en su momento, sirvió como instrumento para que Londres influenciará de forma decisiva la Política Exterior de sus anteriores colonias. Pero que hoy en día, ya no sirve de forma incuestionable a los intereses británicos.

Dando espacio para que una nación como Barbados, anuncie que a partir de noviembre de 2021 Isabel II dejará de ser la Reina de la isla. La cual se convertirá desde entonces en una República. Un proceso que se venía discutiendo desde hace años, pero que no fue sino hasta mediados del mes de septiembre que se anunció definitivamente.  

El destronamiento de Isabel II, no significa la salida de Barbados de la Commonwealth, de la que seguirá formando parte como ex colonia británica. Sin embargo, sí anuncia un tipo de relación bilateral distinta entre el Reino Unido y la isla caribeña.

 

Autoafirmación post-colonial en el Caribe

 

Ahora bien, aunque el debilitamiento británico explica que Barbados pueda declararse una República con apenas algunos comentarios apáticos, por parte del Reino Unido. Por sí mismo, esto no explica por qué la isla caribeña decidió tomar la decisión en este preciso instante.

Y es que, ya en la década de los 70′ tres ex colonias británicas, Guyana, Trinidad y Tobago, y Dominica, destronaron a Isabel II, y se declararon Repúblicas. Por otra parte, naciones que por sus capacidades económicas nunca fueron fuertemente influenciadas por el Reino Unido. Como lo son Canadá y Australia, las cuales han decidido mantener a Isabel II como su soberana. Por lo tanto, la debilidad del Reino Unido no explica el comportamiento de Barbados.

 

La Primera Ministra Mia Mottley llegó al poder con el Partido Laborista de Barbados / Foto: Getty Images, vía BBC.

La Primera Ministra Mia Mottley llegó al poder con el Partido Laborista de Barbados / Foto: Getty Images, vía BBC.

 

Para comprender totalmente lo que hay detrás de las acciones de los  barbadenses, debemos acudir, por tanto, al discurso escrito por su Primera Ministra, Mia Mottley. En el mismo encontramos las claves para comprender la decisión de su país:

Ha llegado el momento de dejar totalmente atrás nuestro pasado colonial (…) Los barbadenses quieren a un barbadense como su Jefe de Estado (…) Esta es la última prueba de confianza en quiénes somos y qué somos capaces de alcanzar”.

Así queda claro cuál fue el impulso detrás de la decisión de Barbados. Pues, aunque el contexto político internacional le proporcionó la oportunidad a Barbados, para declararse una República sin contratiempos. Es el deseo de autoafirmación nacional de una ex colonia, el verdadero motor detrás de las acciones barbadenses.

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Por lo tanto, no estaríamos simplemente ante una curiosidad del Sistema Internacional. Además de ello, estaríamos ante la reacción de una nación que busca demostrar su independencia real en medio siglo, después de haber declarado la formal. Una reacción que llega, además, en un momento en que el contexto político internacional, impulsa a los Estados a reafirmar su identidad nacional. Esto como consecuencia del resurgimiento de los nacionalismos, y el inicio de una nueva era de competencia entre grandes potencias. Una dinámica dentro de la que se enmarca, sin lugar a dudas, la decisión de Barbados.

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