La batalla cultural: ¿Qué es? ¿Quiénes la libran?

24 octubre 2021
Publicado por: Nicolas Arámbulo

La expresión “batalla cultural” se ha popularizado, especialmente en las últimas dos décadas. Con ella se pretende significar una confrontación en el campo de la cultura, la política, la economía y los valores imperantes. Se refiere al conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico e industrial. Es una expresión que trasciende el concepto restringido de cultura, en resumen, se puede decir que se trata de un choque de cosmovisiones.

Más allá del término, los aspectos y rasgos que engloban su significación tienen origen en la propia evolución histórica de la humanidad. En este sentido, la modernidad y la posmodernidad, como contextos históricos, están marcados por la contraposición de cosmovisiones.  

 

La Ilustración, el marxismo y Gramsci

 

La Ilustración significó un movimiento telúrico para el orden imperante del siglo XVIII. Logró replantear los valores que fundamentan el estado de cosas. En el orden político y económico el valor del individuo y en lo social, el anhelo de justicia e igualdad. Rousseau, Montesquieu, Voltaire, fueron brillantes continuadores del ideario de John Locke y precursores de nuevas ideas. En lo económico, irrumpen las ideas de los fisiócratas franceses y el liberalismo de Adam Smith. El clímax de la ilustración desembocó en lo que conocemos como la Revolución Francesa. 

A mediados del siglo XIX, los problemas que derivaron de la industrialización propiciaron otra visión del mundo. La construcción teórica de Marx, entre otros pensadores de la época, como fundamento de agitación social, es testimonio de una batalla cultural. 

Más adelante, aparecería la figura de Antonio Gramsci, sin duda uno de los precursores del concepto de “batalla cultural”. Él estudia los conceptos marxistas de estructura y superestructura y genera el concepto gramsciano de “hegemonía”. Nace el concepto de la “hegemonía cultural”.   

Gramsci afirmaba que “la burguesía” detentaba el poder mediante una “hegemonía” construida a través de la cultura, usando la educación y los medios de comunicación. Entendía que, para lograr concretar su propuesta revolucionaria, era necesario erradicar pautas culturales que permitieran echar las bases del nuevo orden.

 

"Jardín de las Musas en Weimar (1860) por Theobald Freiherr von Oer. Schiller lee en Tiefurt, Weimar. Goethe puede ser visto entre la audiencia".

«Jardín de las Musas en Weimar (1860) por Theobald Freiherr von Oer. Schiller lee en Tiefurt, Weimar. Goethe puede ser visto entre la audiencia».

 

La batalla es entre corrientes ideológicas heterogéneas.

 

En las últimas décadas, se han diversificado las demandas de la sociedad. El tema económico y las relaciones de producción, ya no monopolizan las motivaciones para un cambio en el orden establecido. Las distintas corrientes ideológicas, vienen incorporando sectores sociales heterogéneos, con el objeto de acumular capacidades fácticas. 

La izquierda mantiene los lineamientos discursivos de la hegemonía gramsciana y la crítica a lo que considera, es el orden capitalista imperante. Se aferran al discurso de la justicia social, la igualdad y están tendiendo a incorporar sectores sociales con nuevas demandas. Hay una creciente incorporación de minorías que se han considerado “oprimidas”, más allá del aspecto económico (LGBTIQ+, feministas, pro aborto, entre otros). Cada vez más, se incorpora la narrativa de las minorías en los medios de comunicación y los sistemas educativos. 

Las corrientes capitalistas, del libre mercado y la libertad individual, siguen sustentando su cosmovisión en la inviabilidad del desarrollo sin libertades individuales. La discusión entre libertarios y paleolibertarios ,en temas sobre nuevas demandas de minorías, es un asunto a resolver entre estas corrientes con puntos comunes. En el medio de todo, los valores occidentales surgidos en la ilustración, están siendo cada vez más cuestionados por factores cada vez más confluyentes. 

 

Marcha feminista en Chile, mayo de 2018. - Foto: C. Escobar / Agencia Uno.

Marcha feminista en Chile, mayo de 2018. – Foto: C. Escobar / Agencia Uno.

 

Tiempos de posverdad

 

La batalla cultural se hace cada vez más compleja. En los tiempos de la disrupción tecnológica y las comunicaciones, la verdad “objetiva”, ha perdido fuerza en su vigencia. El relativismo y la verdad como constructo social se impone. Es la posverdad. La objetividad científica comienza a ser insuficiente como soporte del orden y la convivencia.

 

No intervención Vs. Responsabilidad de Proteger

 

Como manifestación de la posverdad, merece especial mención, el caso del negacionismo respecto del holocausto nazi. Observar cómo se relativiza este grave acontecimiento, agita los temores de las lecciones no aprendidas y de los errores que siempre podemos volver a cometer

En este contexto la batalla cultural luce cada vez más encarnizada. Otro aspecto inquietante, es la proliferación del populismo y el autoritarismo. El uso de las nuevas tecnologías y el control de grandes corporaciones de comunicación, para difundir “verdades”, se antoja, peligroso. Sobre todo, peligroso para la democracia, la democracia occidental, la que nació de esos valores de la ilustración.

 

Foto: bbc.com

Foto: bbc.com

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