Cantantes, empresarios, deportistas, actores, personas que fuera de la esfera política incursionan en ella, los llamados outsider. ¿Qué son? ¿Qué los hace tan particulares?

Según Meléndez Carlos, un Outsider “es alguien nuevo en política. Pero no todos los nuevos en política son outsiders. Para serlo, además, tienen que emerger por fuera del sistema político«. El citado autor continúa, “Charles Kenney incluye en esta definición mínima a «aquellos [políticos] que rompen con sus viejos partidos y forman nuevos»; y a aquellos que provienen de movimientos independientes locales que alcanzan notoriedad nacional”.

 

Antanas Mokus, alcalde de Bogotá, creó el Supercívico, un personaje para impulsar la cultura ciudadana. - Foto: El Tiempo.

Antanas Mokus, alcalde de Bogotá, creó el Supercívico, un personaje para impulsar la cultura ciudadana. – Foto: El Tiempo.

 

A ese ‘nuevo’ actor, le podemos atribuir 3 características fundamentales:

-La procedencia fuera de la esfera política, que lo impulsan como “algo nuevo”.

-Una irrupción inesperada, que toma por sorpresas al sistema político y a la opinión pública y;

-El fenómeno electoral, el avance del proceso, le hace capaz de competir a los políticos tradicionales, gozando de una opinión pública que le sigue, además, pudiendo alcanzar el poder político al que apuesta.

El quién, el cómo y el momento, define al outsider. Sus ideas, sus propuestas, no forman parte de la definición. Sin embargo, estas suelen caracterizarse por demandar cambios, eso «que ellos representan». Un elemento, sustancial de este fenómeno político, es que lo hace «exótico» y atractivo para los electores, pero sobre todo, para los medios de comunicación, quienes hacen del nuevo actor político, en un actor del «espectáculo político».

 

La política del espectáculo: algunos casos americanos

 

Estados Unidos es, probablemente el país donde el espectáculo y la política hacen simbiosis a la perfección, Hollywood y Washington son el fetiche de la prensa y la opinión pública. Precisamente en Hollywood, nacen 3 exitosos políticos, el actor de cine Ronald Reagan que se convertiría en el gobernador número 33 de California, y el presidente N°40 de los Estados Unidos.

Otro caso, fue el luchador de la WWE, James George Janos, mejor conocido como Jesse Ventura. En 1999 se convirtió en el 38º Gobernador de Minnesota. A diferencia de Reagan, lo hizo por un partido distinto a los tradicionales, el Partido de la Reforma, siendo el máximo logro para este partido.

El caso más famoso de estos tiempos fue el de ‘Gobernator’, Arnold Schwarzenegger. El fisicoculturista y actor de la saga Terminator se lanzó a la gobernación de california en 2003, llegando al poder con éxito, incluso siendo reelecto.

 

Ronald y Nancy Reagan celebran su victoria en las elecciones a gobernador de California, el 8 de noviembre de 1966 en Los Ángeles.

Ronald y Nancy Reagan celebran su victoria en las elecciones a gobernador de California, el 8 de noviembre de 1966 en Los Ángeles.

 

En América Latina hay muchos casos locales, el más exótico por lo que significó fue el del profesor bogotano, Antanas Mockus, hijo de migrantes lituanos. En 1993 se baja los pantalones en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional (de la que era rector) «para pedir silencio. El escandalo, tomó magnitudes nacionales, obligándole a renunciar.

Inesperadamente, propone su candidatura a la Alcaldía de Bogotá, en una atípica campaña, obteniendo éxito. Aunque no terminó la gestión, marcó una nueva era en la política colombiana, hoy representada en el Partido Alianza Verde, de la que es co-presidente.

Por razones distintas a Mokus, al poder latinoamericano llegaron otros Outsider, Alberto Fujimori en Perú (1990), en Venezuela lo hizo el militar golpista Hugo Chávez (1998). En 2014, resulta electo el actor guatemalteco, Jimmy Morales, ejerciendo el cargo de presidente entre 2015 y 2020.

 

El outsiders y el populismo

 

Debate presidencial (1990) entre Mario Vargas Llosa candidato del Frente Democrático y Alberto Fujimori, candidato de Cambio 90. Foto: las2orillas.co

Debate presidencial (1990) entre Mario Vargas Llosa, candidato del Frente Democrático y Alberto Fujimori, candidato de Cambio 90. Foto: las2orillas.co

 

En la teoría política se suele discutir sobre la relación entre este y el populismo. Primero, El líder populista que “se autopercibe como un redentor del pueblo, que con coraje y abandono de sí acude a su rescate” (Casullo M, 2019), aprovecha el descrédito de la clase política imperante o de la propia política para generar una nueva relación social «más directa»: la relación líder – masa.

Ese otro fenómeno político hace el recurrente establecimiento de relación entre ambos, Carlos de la Torre citando a Steven Levitsky y James Loxton, sostienen que “los populistas son outsiders sin ninguna experiencia en la política parlamentaria del pacto y de los compromisos”.

¿Es correcta esa afirmación? ¿Un empresario, no tiene la capacidad de negociar -pactar-?

En síntesis, el carácter autoritario de los líderes populistas, además de que las características no siempre coinciden, impidiendo la afirmación absoluta: “los populistas son outsiders”.

Qué mejor ejemplo que el rector ‘loco’ Antanas Mockus, propulsor de una “política honesta” en Bogotá, posteriormente adhiriéndose a un partido político (Alianza Verde), integrándose al sistema político colombiano.

De tal forma, que el vínculo posible a establecer, es tal y como lo hace Casullo M. quien sostiene que: “Los populistas siempre se presentan como outsiders”, es decir, aparentan poseer las características, sin que lo sean realmente.

 

Una síntesis

 

Un outsider no es bueno ni malo, es un fenómeno político impredecible. No todos los casos son iguales. De hecho, es más fácil conseguir particularidades que similitudes entre cada outsider.

 

Los líderes más populistas en el mundo

 

Este tipo de liderazgo se caracteriza porque su espacio natural no es la política, es el mundo de los negocios, las fuerzas militares o el espectáculo. Naturalmente, hay ejemplos malos como Alberto Fujimori o Hugo Chávez, pero también hay ejemplos buenos, como Ronald Reagan o Antanas Mockus.

La derivación de lo malo, suele coincidir con la categoría “populista”. Pues en un contexto de descrédito de la clase política o incluso del sistema, determinados actores aprovechan la oportunidad para canalizar el descontento y hacerse con el poder.